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Entrevista a Olof Page, Nuevo Decano de la Facultad de Filosofía UC

 

IMG 8420 - copiaEn sucesión al decanato de Mariano de la Maza, el profesor Olof Page asumió el desafío de convertirse en el nuevo Decano de la Facultad de Filosofía UC, labor que asumirá hasta el año 2020. En la entrevista que compartimos a continuación, el nuevo Decano comparte sus pensamientos e ideas sobre el cambio de mando, junto con los desafíos y metas a cumplir para los próximos años, entre los cuales destacan la creación de nuevos programas de postgrados y extensión para ambos institutos de la Facultad (Insituto de Filosofía y Estética UC); el deseo de ampliar la planta de profesores adjuntos, al igual que fortalecer los vinculos humanos y de trabajo de las personas que conforman esta comunidad académica. 

 

 


 

P: ¿Cómo han sido para usted la bienvenida y el comienzo de la gestión en la decanatura de la Facultad de Filosofía?

 

La bienvenida ha sido un momento emocionante, en el que uno evoca la historia común que comparte con las personas que formamos parte del Instituto. También pienso en las responsabilidades importantes que hay por delante y siento el deseo de estar a la altura de las mismas.  

Este es un momento en el que uno tiene que empezar a hacerse cargo de la gestión y de los desafíos, tanto de aquellos más propios de la contingencia como de aquellos más constantes, que no por ser permanentes pierden su carácter de desafíos. Los primeros tienen que ver más bien con problemas del momento que hay que resolver; plazos que cumplir, tareas que organizar y reorganizar, etc. Los segundos tienen que ver, por ejemplo, con la creación de una auténtica comunidad académica, con todo el peso que conlleva la palabra. Esto implica la sana convivencia entre todos los miembros de ambos Institutos, ya sea profesores, estudiantes, administrativos, funcionarios, etc. Entonces, la tarea por hacerse está en estos dos niveles, y uno percibe que tiene que llevarse a cabo según el propio criterio, pero, por supuesto, en diálogo también con otros agentes, como los demás profesores, los miembros del consejo y del comité, etc.

 

P: ¿Qué sensaciones le deja esta bienvenida, entendiendo que hay nuevos desafíos y que debe continuarse con responsabilidades que se han estado gestando?

 

La sensación de asumir responsabilidades va acompañada de la sensación de que hay una serie de deberes asociados a esas responsabilidades que son difíciles de encarar. Hay deberes que son propios del cargo y otros que me he impuesto yo mismo; llega la hora de empezar a cumplir con ellos y también de mantener y preservar las muchas cosas buenas que se hicieron en el decanato anterior.

A su vez, la responsabilidad viene aparejada con una alegría de poder llevar a cabo las propias metas, en conversación también con los demás miembros del Instituto. Este cambio te sitúa en otro espacio donde debes ver desde una perspectiva más general dos Institutos que son parte de una misma Facultad. Por lo tanto, hay algo en común que los une y que, a mi juicio, debiera unirlos aún más, tal y como lo planteé cuando compartimos nuestras propuestas en el mes de abril.

En definitiva, en términos de sensaciones experimento una mezcla de cosas. Asumir desafíos contraídos voluntariamente impele a querer hacerlo, y hacerlo bien, esperando que la prudencia no abandone nunca y que la diversidad de opiniones y aspectos que forman parte de la Facultad se vivan de manera armónica. Esta clase de desafíos son interesantes porque, por un lado, produce satisfacción el poder enfrentarlos y, por otro, hay un fuerte sentido del deber. Este último lo entiendo en sentido positivo, no como aquello que procede desde fuera y produce la sensación de constricción, sino más bien como algo asumido con alegría.

 

P: ¿Cuáles son sus prioridades en la gestión más inmediata?

 

En relación a esa pregunta, vuelvo a retomar la distinción entre los desafíos contingentes y los constantes. En cuanto a los primeros, destacaría la preparación y acreditación de los programas como el Magíster en Estéticas Americanas y el recién creado Magíster de Estudios de Cine, ambos del Instituto de Estética, y también la futura renovación de la acreditación de la Licenciatura en Filosofía. En esta misma línea, también subrayaría el proyecto del Doctorado en Estética, que se encuentra en su fase inicial de creación.

Un frente importante de desafíos contingentes se encuentra en el área de Extensión, que hay que armarla, proyectarla y hacerla crecer en el tiempo. Por ejemplo, esto se puede abordar desde la creación de Diplomados en el Instituto de Filosofía, que no cuenta con ninguno propio, a excepción del Diplomado en Estética y Filosofía que realiza en colaboración con el Instituto de Estética. Sin embargo, los Diplomados no son el único modo de potenciar el área, sino también la realización de cursos, eventos y actividades que permitan vincular más y mejor a la Facultad con la vida pública.

Por otro lado, quisiera señalar la importancia de seguir ampliando la planta adjunta del Instituto de Filosofía, en la nueva categoría de profesor adjunto con contrato indefinido. Además, cabe subrayar la intención por lograr nuevas contrataciones para la planta ordinaria, en función de cubrir algunas áreas fundamentales para la formación central de pregrado. Ciertamente, estas posibles incorporaciones dependerán de los recursos de la Universidad, que deben ser solicitados.

En cuanto a los desafíos permanentes, sobresale el de fortalecer y mejorar las relaciones entre los miembros de la Facultad y también el de poder estar al servicio de todos ellos y ayudar a que todas las potencialidades de aquellos agentes se desarrollen y no se obstaculicen, aunque esto solo sea viable dentro de los límites que la realidad impone, por ejemplo, en cuanto a tiempo y disponibilidad.

Me parece que los desafíos que tienen que ver con el ámbito de las relaciones interpersonales entre todos los miembros de la Facultad no son menores. Esto porque además de permitir la construcción de una comunidad más unida y un mejor ambiente, se asocian con la posibilidad de aprovechar el potencial de los todos los profesores y de la colaboración entre ambos Institutos. Es posible profundizar en la docencia, investigación y publicación conjunta e interdisciplinaria.

En este sentido, una de las prioridades para este período estriba en fomentar y favorecer el trabajo interdisciplinario, con el fin de estrechar los vínculos académicos entre los miembros de nuestros Institutos. Esta tarea ya se ha comenzado a hacer; prueba de ello es que algunos profesores de Estética estén impartiendo clases en Filosofía. Ojalá en el futuro sea posible que los de Filosofía lo hagan en el Instituto de Estética y que se elaboren cursos y proyectos de investigación colectivamente. Como ya he dicho, es deseable que, en la medida de lo posible, también se produzcan relaciones interpersonales que promuevan este tipo de iniciativas, pues partir desde otro lado sería demasiado formal y forzado.

Otro desafío fundamental y permanente que tenemos como Facultad es el de estar dispuestos a asumir el rol protagónico que la Universidad ofrece, en relación con la misión que esta profesa. Me parece importante clarificar el rol específico que la Filosofía desempeña, el cual tiene que ver con el desarrollo de la capacidad reflexiva, interrogativa y crítica, para aportar a la vida y al desarrollo de la misión universitaria. También es esencial para mí que la Facultad de Filosofía, al estar al servicio de la Universidad, pueda vivificar su misión en relación también con la identidad católica de la comunidad, que es una cuestión muy rica y compleja. Es importante que el papel desempeñado por la Facultad sea algo vivo que salga de cada uno de los miembros, tanto de aquellos que viven su fe como de aquellos que no la tienen o no la practican. Aquí no hay nadie que deba sentirse excluido de las reflexiones y labores, pues todos somos parte de la comunidad y trabajamos en ella.

 

P: ¿Cuál cree que deberá ser el rol activo de los profesores y del alumnado para concretar los proyectos del Instituto? ¿Cómo se puede lograr una gestión con mayor inclusión colaborativa?

 

Varios de los desafíos que comentaba son bien concretos, por lo que esperaría que hubiera un nivel de participación que permita tener la información suficiente para tomar buenas decisiones. La comunicación e información es crucial, tanto en dirección de los estudiantes hacia los profesores como de estos últimos hacia quienes tienen la tarea de tomar decisiones. El diálogo, en ese sentido, es importante, y también existen canales institucionalizados para que la información se transmita y fluya efectivamente. Además, a propósito de esto, me parece importante que todos los miembros estén informados de lo que ocurre en la Facultad, aunque no participen de algún consejo o comité.

Desde mi perspectiva, los consejos son un espacio muy provechoso para reflexionar sobre estas cosas, puesto que ahí se encuentran puntos de vista diferentes y se generan discusiones que permiten tomar decisiones informadas. Estoy convencido de que la toma de decisiones se enriquece mediante el diálogo, puesto que uno trabaja la capacidad de comprender y legitimar otros puntos de vista. Aunque esto no es fácil, es deseable que ocurra, especialmente en una Facultad de Filosofía.

 

P: ¿Cómo lograr aunar las voluntades en relación a las necesidades del Instituto y de la labor académica en Chile?

 

El aunar las voluntades tiene que ver con el diálogo del que hablaba anteriormente, que puede ser promovido a través de diferentes recursos como, por ejemplo, consejos ampliados o académicos y también la comunicación personal entre los profesores. Todas las instancias llevadas de buena manera, ya sea personales o colectivas, pueden contribuir a aunar voluntades y a crear conciencia de que todos somos responsables, en alguna medida, de mejorar esta Facultad.

Ahora bien, la interacción también puede suponer un problema; porque las formas de pensar, sentir y entender son muy diversas dentro de la Facultad. Sin embargo, considero que este factor es una de nuestras riquezas. Y esto he podido experimentarlo auténticamente. En la medida en que no hay voluntad por imponer el propio punto de vista, descartando e invalidando los demás, y comprendiendo que el diálogo no es mera transmisión de lo que uno cree, entonces la diversidad de pensamiento se convierte en riqueza. Hay puntos de equilibrio que solo son posibles gracias a la multiplicidad de opiniones, y me encantaría que esto fuera compartido por el resto de la comunidad. El hecho de que “lo que esperamos”, “lo que pensamos” y “lo que queremos” no se traduzca siempre en un “exactamente como lo queremos”, no debería ser concebido como un fracaso, sino como parte de la actividad de toma de decisiones colegiadas, del diálogo, de la conversación.

Si a esto le sumamos el hecho de que vivimos y pasamos mucho tiempo en la Facultad y en contacto con los demás, es importante que todos hagamos esfuerzos para conseguir una convivencia cordial, agradable y respetuosa. Depende de la voluntad de todos el hacer que la diferencia aparezca como riqueza y que no se transforme en mera fuente de conflictos. Estoy seguro de que tenemos la voluntad para que no sea así y de que esperamos que las diferencias y discusiones se den en el marco de la buena fe y el respeto. De no ser así, vivimos una escisión entre la actividad filosófica y lo que hacemos, y también entre nuestra conducta y el tipo de comportamiento que la Universidad espera de nosotros como miembros de una comunidad académica.

 

P: ¿Qué proyectos a largo plazo considera más necesarios?

 

Aunque el período de decanato contempla solo tres años, de manera que tampoco puede pensarse tan a largo plazo, hay algunos elementos que me gustaría destacar. Además de los desafíos ya mencionados que tenemos en el área de Extensión, sobre todo en el Instituto de Filosofía, creo que es posible avanzar en el desarrollo de relaciones más estrechas con otras Facultades y también en el fortalecimiento de la presencia de la Facultad en la Universidad. Nosotros impartimos cursos de Ética y Antropología, particularmente  de Ética, que han sido estructurados específicamente para otras carreras; por ejemplo, para Ingeniería, Medicina, Agronomía, Arquitectura, etc. Un proyecto importante consiste en darle más consistencia, estabilidad y especificidad al área de Éticas aplicadas. Estos cursos imponen una serie de exigencias y dificultades de diagnóstico, gestión, coordinación, docencia, trabajo interdisciplinario, etc. Es clave que los profesores sean capaces de proyectar experiencias y problemas reales a los que los estudiantes se enfrentarán en su vida profesional y que requerirán de un discernimiento ético de su parte. Así, los estudiantes comprenderán que no se trata de cuestiones teóricas lejanas y distantes. Para esto, muchas veces resulta más adecuado partir de lo concreto para llegar a los principios o criterios generales y no a la inversa. Además, me gustaría que a partir de esos cursos pueda surgir relaciones de colaboración entre los profesores de las respectivas Facultades.

También quisiera que la Facultad tuviera una presencia pública mayor y, para eso, generar espacios que permitan articular la participación de nuestros profesores y estudiantes en los debates nacionales. Un instrumento que permitirá avanzar en esta dirección es el Magíster de Ética y Cuestiones Públicas, que se encuentra en su fase final de aprobación. Este posgrado, que se dictará en conjunto con el Instituto de Ciencia Política, hará posible aportar algo en la discusión que pueda darse en la esfera pública y a la luz de los problemas y acontecimientos más relevantes del país.

Por último, mi deseo es que exista –y de hecho existe– una preocupación constante entre los profesores por ejercer una docencia de calidad. Hay que tener presente que se está desempeñando un papel que tendrá impacto en otras personas y en la sociedad (ya sea de la mano de profesores de colegio o académicos, por ejemplo). Mantener este hecho a la vista y hacerse responsable del mismo debiera ser una prioridad. 

  


 

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Olof Page (izq.), Nuevo Decano Facultad de Filosofía y Mariano de la Maza (der.),

Ex. Decano ahora Director de Asuntos Académicos.

 

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Ignacio Sánchez (Izq.), Rector UC;Olof Page (centro), Nuevo Decano Filosofía UC; y 

Mariano de la Maza (izq.), Ex. Decano ahora Director de Asuntos Académicos.

 

 

 

Revisa más fotografías de la ceremonia de cambio de mando AQUÍ.

 

 

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