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Instituto de Filosofía

Vicente García-Huidobro conversa sobre lo que está en juego en la práctica psicoterapéutica: “es importante reflexionar cuál es el potencial de este tipo de instancias y cómo podemos darle una vuelta para que lo que ahí suceda tenga un alcance más amplio

20210405 EntrevistaGarcia huidobroEl trabajo del profesor García-Huidobro destaca, a través de sus 200 páginas, la práctica de la psicoterapia como un aporte a la búsqueda de una espiritualidad laica.

Desde su publicación en octubre de 2020, el libro “Filosofía, psicoanálisis y espiritualidad. La psicoterapia después de Heidegger y Lacan” ha abierto la reflexión en torno a la práctica de la psicoterapia como un elemento relevante en la vida espiritual laica y por ello, se ha vuelto uno de los más vendidos en la sección de psicoterapia y psicoanálisis en la galería de textos en español de Amazon. Su autor y profesor del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Vicente García-Huidobro conversó sobre detalles de su trabajo y el modo en que su obra aporta a la reflexión de la filosofía del orden vital.

 

¿Qué fue lo que te inspiró y motivó a escribir sobre este tema en particular?

Esta es una investigación que lleva más de 10 años en el que he tratado de problematizar sobre los fundamentos y alcances de lo que sucede en la práctica de la psicoterapia. Pensé que este tema podía aclararse mejor desde la filosofía que del ámbito de la psicología, porque habían preguntas más de fondo que estaban en juego. Por eso, siempre fui asociando por un lado el tema concreto de la práctica de la psicoterapia -de cómo se realiza en concreto- con una visión más de fondo sobre qué es lo que está en juego ahí. Eso es algo que no es nuevo dentro de la psicoterapia. Todos los grandes autores y todas las grandes propuestas dentro de la psicoterapia han hecho lo mismo en verdad: recurrir a otras disciplinas para poder pensar lo que en verdad está ahí en juego. Por ejemplo, lo que nutre a Freud es un pensamiento cultural mucho más amplio. Un pensamiento a nivel sociológico, artístico, antropológico mucho más amplio y su relación con la psicología también es siempre con un pie adentro y un pie afuera. Después, todos los reformadores tanto dentro del psicoanálisis como después de los movimientos posteriores siempre han tenido un pie afuera. Dentro del psicoanálisis mismo, por ejemplo, Jacques Lacan piensa la práctica del psicoanálisis desde la influencia de la antropología, la lingüística, la filosofía. El movimiento humanista tuvo mucha influencia y proviene de otros contextos que tienen que ver con los marcos de pensamiento mucho más transdisciplinario que se desarrollan en esa época en EE.UU. El movimiento sistémico, por ejemplo, también tiene una influencia con toda la teoría de sistema, de antropología. Entonces esto no es algo nuevo si no que es algo que siempre se ha necesitado hacer desde la psicología. Hay una dificultad con el objeto de estudio de la psicología que hace necesario sacar la cabeza y pensar en dos cosas al mismo tiempo: por un lado, los fundamentos de esta práctica y el cómo se tiene que hacer; y por otro lado, muy en concreto cómo se hace la práctica misma. 

Sin embargo, hay algo con el encuadre psicológico que no ayuda, que te restringe el foco y que no ayuda en la misma realización de la práctica. Entonces, todos los grandes reformadores dentro del área han tenido interés interdisciplinario y es por eso que yo me metí en el ámbito de la filosofía y desde ahí me encontré con Heidegger y Foucault. Heidegger, como un pensador que aportaba recursos intelectuales para poder pensar de manera más profunda y radical lo que sucede dentro de la psicoterapia. Y al mismo tiempo, de manera más precisa de cómo se plantean estas cosas en psicología.

Desde la misma fenomenología, Heidegger aporta recursos teóricos y distinciones que son más finas que lo que habitualmente encuentras dentro de la psicología. 

Con Heidegger di con un tema que tiene que ver con la primera etapa de su pensamiento que es la crítica del método reflexivo, el cual es un tema  que ha aparecido desde hace 20 años dentro de la investigación de Heidegger y que tiene que  ver con el 'joven Heidegger' antes de que fuese conocido por su publicación 'Ser y tiempo' en el que planteaba que el tema esencial de la filosofía era el método -el principal aporte de la fenomenología según él- y la crítica  de un método reflexivo el cual sería un método que pone en palabras la vida, pero representacionalmente, es decir hablando sobre la vida. De esa manera, podría decirse que corta la vida. Interrumpe el curso vital de la vida. Este tema que Heidegger plantea en el marco específico de la fenomenología y de la filosofía y con las preguntas propias de la filosofía a mi me pareció que era la clave para entender lo que estaba en juego en la psicoterapia. En el sentido de que, hay un tema antiguo que no se sabe formular en verdad bien y que dice sobre qué es lo que produce el cambio dentro de la psicoterapia. Qué es lo que hace terapeuta en la sesión, cuál es el tipo de conversación que instala y, que desde la época de Freud fue formulado como un hacer consciente lo inconsciente. Bajo esos términos psicológicos con los cuales el mismo Freud veía que había muchos problemas e inconvenientes, pero no sabía cómo poderlo formular bien todo eso. Y los grandes avances dentro del psicoanálisis y de la psicoterapia ha sido tratar de plantear esto mismo siempre recurriendo a estos términos, pero con una suerte de dificultad a nivel conceptual, es decir, Lacan llega y trata de dejar a un lado todo el vocabulario más de la psicología, de la consciencia -los sistémicos critican mucho el concepto psicoanalítico de Liebenstein del 'darse cuenta', porque consideran que efectivamente es un proceso reflexivo. Los humanistas también criticaron mucho la concepción del psicoanálisis como de que uno cambia por medio intelectual de explicarse a sí mismo, tratando de recuperar lo vivencial, pero sin nunca poder formular muy bien este problema a nivel conceptual. Mi impresión es que Heidegger lo estaba formulando muy bien, de un modo muy claro. 

Entonces ahí, me empecé a dar cuenta de que el tema de la reflexión y de la crítica al método reflexivo en verdad era el hilo conductor detrás de la obra de Freud y de la obra de Lacan y detrás de distintos autores de la psicoterapia -de los humanistas, de los sistémicos, cognitivos conductuales, entre otros- y empezó a hacerse una idea más panorámica del lugar que había tenido la psicoterapia dentro de las tradiciones más amplias del pensamiento y cómo este problema, que es mucho más amplio, (Habermas dice que este es el problema que tiene la filosofía moderna).  Ese problema se encuentra en el terreno de la psicoterapia y esto es lo que ha impedido dar el avance a nivel de método.  Y es un tema muy sencillo que es simplemente que la conversación que se realiza con el terapeuta no es para hacer una teoría de acerca de mí mismo, porque uno puede hacer eso y seguir siendo la misma persona. Puedo explicarme muy bien por qué me pasa lo que me pasa y qué es lo que debiera hacer para que no me pase, puedo escribir un libro acerca de mí mismo, pero seguiría siendo igual. 

Entonces, no se trata de eso. Es un tipo de conversación que va pendiente de la situación del otro, pero no bajo la forma de un conocimiento. No como un hablar acerca de uno mismo como 'mira, ese que soy yo, le pasan ciertas cosas' y dar explicaciones muy intelectuales y muy sofisticadas, sino que es un hablar en el que, a la vez que se va hablando, uno va abriendo su vida. Pero no como objeto de conocimiento, si no que la vida se va abriendo.  Esto es lo que yo rescaté de Heidegger y dije que acá está muy bien planteado. Este es el tema esencial. Estoy rescatando un tema que viene de la filosofía, pero pensando en el método de la psicoterapia. Algo muy concreto. No es un tema en el que uno pueda decir que la filosofía ayuda a pensar en cosas etéreas, se trata de un tema muy concreto: que la psicoterapia se realiza de otra manera -y del tipo de preguntas que uno hace, en cómo uno incita una actitud u otra más o menos reflexiva en el paciente.  

Es una cuestión muy concreta, pero que se ha podido pensar desde el ámbito de la filosofía y, pensando en torno a eso, lo que poco a poco empecé a darme cuenta es que en verdad  este tema que yo estaba pensando era un tema que tiene que ver con el método de la psicoterapia desde el background de la filosofía, pero que tiene que ver con un tema espiritual. Entendido lo espiritual no como lo religioso, si no que tiene que ver más bien, como lo plantea Foucault, como la historia de las prácticas de transformación. 

Esto mismo que yo estaba viendo en el método de la psicoterapia, es lo mismo que se plantean en otras prácticas puntuales, como la meditación, por ejemplo. En la meditación, lo que se busca es tratar de dejar a un lado la reflexión. Entonces la persona, por medio de ejercicios de respiración, trata de dejar a un lado el narrador que tiene adentro. En la psicoterapia es lo mismo y, de hecho, Freud lo describe exactamente de la misma manera, pero por medio del habla, es decir que es un hablar en el cual tú no estás con este narrador interno activado. Ese fue el hallazgo de Freud.

Me fui dando cuenta que, efectivamente, Freud plantea que su hallazgo es que él suspende la reflexión del paciente al hablar. No en el sentido de que el paciente hable de cualquier cosa irreflexiva. Es un tipo de habla en el que siempre está reflexivamente girando en la teoría acerca de sí mismo. Es un habla más directa en el que la persona va abriendo directamente su vida. 

Ahí entonces, empecé a acercarme al tema de la espiritualidad, con lo que tiene que ver con una búsqueda personal, y ahí llegué a Foucault quién plantea que, efectivamente la gran pregunta que cabe con respecto del psicoanálisis es que esta práctica ha quedado a medio camino entre plantearse como una práctica espiritual, planteada en términos de transformación, versus una práctica de conocimiento. Y él dice que, efectivamente, dentro del polo occidental, estos dos temas siempre han estado confundidos y que por eso habitualmente él plantea que la transformación pasa por un adquirir un conocimiento de uno mismo. Pero que es una confusión, dice él, porque no se ha podido disociar bien en verdad lo que es el tipo de práctica y el tipo de tipología que va más en la línea de la espiritualidad con la práctica del ejercicio del conocimiento que la filosofía tuvo esa conclusión desde sus orígenes. Que en esa búsqueda de la sabiduría se encauzó con un conocimiento teórico. Pero siempre un conocimiento teórico al cual se le hacían exigencias del orden vital. Entonces quedó una cosa media rara. Desde sus orígenes, la filosofía quedó como un híbrido entre una cuestión espiritual y una cuestión medio teórico científica. 

¿Esta reflexión que realiza en su obra es exclusivo para terapeutas o es algo que puede servir para que las personas en su diario vivir?

A mí lo que me interesa es poder darle un aporte y un fundamento teórico a los temas de espiritualidad que existen actualmente. En ese sentido, el texto está escrito de un modo muy claro, para que sea accesible a cualquier persona que le interesen estos temas, pero aportando un fundamento. Entonces trata de ser ese puente intermedio, un modo de insertar dentro del contexto occidental una reflexión profunda que permita asentar las bases para el desarrollo de una inquietud espiritual que tiene la gente y con algo que es muy concreto que es que hoy existe un ámbito como la salud mental.

El malestar que está viviéndose a nivel mundial y también en Chile no es algo que se agote en el nivel político y social, sino que también a nivel de preguntas más profundas a nivel de sentido. Todas estas preguntas se abordan de modos concretos. Ahí la filosofía tiene campo para poder aterrizarlo.

La gente va al psicólogo. Es decir, hay un sistema de financiamiento, entonces es importante reflexionar cuál es el potencial de este tipo de instancias y cómo podemos darle una vuelta para que lo que ahí suceda tenga un alcance más amplio.

 

¿Cómo valora esta práctica y del aproximamiento que la gente ha tenido hacia la disciplina filosófica en esta búsqueda de sentido, en un contexto en el que lo sanitario ha puesto en crisis no solo el sentido del orden social de las cosas sino que la vida misma?

Esto es un tema que ha aparecido y que, efectivamente la gente le está pidiendo algo a la filosofía. Es una discusión que viene incluso de antes de la pandemia o del estallido social. Por ejemplo, en Chile, cuando se habló de la cancelación de los cursos de filosofía. En ese entonces la gente empezó a cuestionar que la vida se trate solo de trabajar y estudiar donde la educación en sí sea completamente tecnocrática sin espacio a la reflexión crítica. Ahora, ahí la pregunta es ¿en qué medida la filosofía se ha hecho cargo de ese tipo de preguntas? Esta disciplina, con todo derecho se ha ganado un espacio en la programación educativa, pero de una manera distinta a la reflexión del orden vital. Es decir, en la filosofía, son pocos los filósofos que problematizan más acerca de la vida. Acá es bueno recordar que hay dos disciplinas igualmente legítimas que están mezcladas dentro de la filosofía. Por una parte, está la reflexión teórica sobre distintos temas y su fundamentación como la filosofía de la matemática; por otro lado, está la reflexión existencial o vital. Ahí lo que sucede habitualmente es que la gente llega a la filosofía buscando una reflexión del orden vital y no se da cuenta que esto se va por una cosa muy teórica y se pierde un poco en la vida y ahí se genera toda una dificultad complicada. Entonces, llevándolos al tema de la discusión sobre si los colegios deben impartir filosofía, es importante cuestionar qué le estamos pidiendo a la filosofía, porque este estudio en los colegios se ha centrado más en el conocimiento de memoria de ciertos autores. Bajo esa arista, quizás la esa concepción de la filosofía académica, que es válida en sí misma, no tiene sentido en esos espacios. Ahora, si lo que se busca en los colegios es tener otro tipo de instancias reflexibas, habría que ver en qué medida la filosofía se acerca a eso.

¿Cómo juzga lo que ha desarrollado en esta obra o en sus cursos con respecto al rol de la filosofía de darle sentido a la existencia, a la vida y al modo en que la gente vive y se relaciona con su entorno?

Me da la impresión es que ha habido una muy buena acogida de parte de los estudiantes y de la sociedad que toma los cursos de extensión. Aquí se está encontrando una veta de la filosofía que le puede dar fundamento y un pie serio dentro de nuestra tradición a inquietudes del orden vital y a problematizaciones de vida. Para muchos ha sido una gran sorpresa. Ahí yo he estado con un pie adentro y otro afuera de una parcela de la filosofía, la cual sería esa concepción de esta disciplina como forma de vida que siempre ha estado presente, que no ha sido muy trabajado ni profundizado, pese que a uno le gustase lo contrario. Esta parcela de la filosofía como forma de vida despierta un gran interés y tiene un gran potencial porque es meter dentro de la cultura occidental una reflexión más profunda respecto del sentido de la vida y de los medios concretos con los cuales nosotros podemos cambiar como seres humanos. Yo creo que ahí la forma de introducir en occidente algo que generalmente ha tomado otros cauces como por ejemplo la corriente new age  o las tradiciones orientales, pero que existe la posibilidad de tomarlo desde adentro por medio de la misma filosofía.

Esta disciplina, en dialogo con algo tan concreto como la psicoterapia, que tiene que ver con una práctica que está validada socialmente dentro de occidente y que, si le damos una mirada más profunda desde la filosofía junto a una concepción espiritual, nos permite ganar un foco muy enriquecedor para la cultura actual y que yo creo que es como meterle un gol a la cultura occidental.