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Instituto de Filosofía

Académico de Filosofía UC desarrolla investigación sobre la ontología de lo abstracto

20200930 JoseTomasJosé Tomás Alvarado ha iniciado un proyecto de investigación sobre la naturaleza de las proposiciones y las propiedades universales, en continuación de un trabajo de más de quince años acerca de la ontología fundamental.

El académico José Tomás Alvarado, profesor Asociado del Instituto de Filosofía ha comenzado la ejecución del proyecto de investigación Fondecyt Regular 1200002 sobre Metafísica de las proposiciones y el contenido intencional. Se trata de un proyecto de cuatro años de duración (2020-2023) en el que también participan los profesores Javier Vidal (Universidad de Concepción) y Sebastián Briceño (Universidad de Santiago de Chile). Cada vez que alguien dice algo, hay un contenido que se dice. Cada vez que alguien juzga que algo es el caso, hay un contenido que es el objeto de tal juicio. Esos ‘contenidos’ pueden ser compartidos por diferentes hablantes o diferentes sujetos racionales, pues dos o más personas pueden decir ‘lo mismo’, así como dos o más personas pueden tener ‘la misma’ creencia. Desde el siglo pasado estos contenidos han sido denominados “proposiciones”. Si uno admite –como se acaba de hacer– que hay proposiciones, surgen importantes cuestiones filosóficas. Una ‘proposición’ parece ser una entidad independiente de la existencia de hablantes o sujetos racionales. Su existencia parece invariante en el tiempo y respecto de qué cursos de acontecimientos alternativos se hubiesen hecho efectivos. Se trataría de un ejemplo paradigmático de entes abstractos, de naturaleza necesaria y eterna.


Para muchos filósofos admitir tales entidades es inaceptable. No deberíamos incluir en nuestra ontología sino objetos concretos de aquellos que son descritos por la ciencia natural. Para ellos, cualquier apariencia en contrario debe ser explicada como una ilusión. Una forma de evitar compromisos incómodos es rechazar de plano que existan proposiciones –lo que resulta difícil, pues parece obvio que, por ejemplo, dos personas pueden creer ‘lo mismo’, así es que hay ‘algo’ que dos personas pueden creer. Otra forma de acomodar los compromisos ontológicos ha sido postular que, aunque hay proposiciones, estas no son otra cosa que conjuntos de mundos posibles o clases de actos de pensar semejantes entre sí. Otros muchos filósofos, sin embargo, han aceptado el compromiso con proposiciones tal como estas aparecen prima facie, esto es, como entidades abstractas, modalmente necesarias y temporalmente eternas. Para estos filósofos las proposiciones pueden ser entendidas como propiedades universales ‘cerradas’ o ‘saturadas’. Supóngase una propiedad universal como ser cuadrado que puede estar instanciada en múltiples objetos. Es también una propiedad universal lo que resulta de ‘saturar’ el lugar ‘vacío’ de tal propiedad con un objeto como el gato Micifuz, esto es, la proposición que Micifuz es cuadrado (que es falsa, naturalmente).

El proyecto de investigación que se está comenzando a ejecutar va a examinar esta concepción de las proposiciones como propiedades, pero desde la perspectiva de una ontología de universales que se ha estado desarrollando en los últimos quince años en cuatro proyectos de investigación Fondecyt previos. Fruto de este trabajo es el libro A Metaphysics of Platonic Universals and their Instantiations: Shadow of Universals (Springer), por aparecer. En estas investigaciones previas se ha sostenido que debemos admitir propiedades universales de existencia necesaria por una serie de razones que tienen que ver con la naturaleza de las leyes naturales, con la naturaleza del espacio de las posibilidades metafísicas y dada la prioridad ontológica que debe otorgarse a una propiedad universal respecto de sus instanciaciones. En esta teoría deben admitirse los universales que sean requeridos para fundar los poderes causales y las cualidades de los objetos, de acuerdo a lo que muestre nuestra mejor ciencia natural. En la teoría, sin embargo, se han dejado a un lado las funciones teóricas asociadas con la explicación del contenido del pensamiento y del significado de las expresiones de nuestros lenguajes –que son las que han conducido a postular ‘proposiciones’ y universales como constituyentes de tales ‘proposiciones’. En este proyecto se va a buscar la convergencia entre toda la tradición filosófica que en los últimos cincuenta años ha estado tratando de explicar las proposiciones como universales con la tradición que ha introducido los universales para la explicación de poderes causales, semejanzas objetivas y leyes naturales. La hipótesis central que guía esta investigación es que los principios metafísicos que determinan el contenido de nuestro pensamiento deben ser los mismos principios metafísicos que determinan el orden cualitativo y causal de la realidad.