Cambio de mando: Entrevista a Ex.Decano Mariano de la Maza
El pasado miércoles 15 de junio, luego de 7 años y dos perídos de mando, finalizó el decanato del prof. Mariano De la Maza, en suseción a su mandato asumió como tal el prof. Olof Page. Revisa el Discurso que ofreció nuestro Ex.Decano, Mariano de la Maza. A Continuación compartimos con ustedes una breve entrevista realizada al […]
El pasado miércoles 15 de junio, luego de 7 años y dos perídos de mando, finalizó el decanato del prof. Mariano De la Maza, en suseción a su mandato asumió como tal el prof. Olof Page.
Revisa el Discurso que ofreció nuestro Ex.Decano, Mariano de la Maza.
A Continuación compartimos con ustedes una breve entrevista realizada al Decano saliente.
P: ¿Por qué no quiso renovar su período? ¿Cree que el poder tiene que ser dinámico para ser sano?
Mariano de la Maza: Sí, justamente por eso decidí no postularme nuevamente, porque quiero ser consecuente y transparente. Cuando fui candidato la primera vez dije que no quería ser candidato más de dos períodos (eso si me aguantaban un segundo, porque en ese momento era el primero y podía ser que no me quisieran renovar). Además, en el pasado siempre que alguien pidió mi apoyo para presentarse a más de dos períodos, yo decía que no me parecía adecuado. No hay que acostumbrarse a una persona, porque después se empiezan a producir malos hábitos, tanto de quien ejerce el poder como de las personas que se sienten más cercanas y que pueden sentirse con ciertos privilegios. Considero que no es bueno que las personas con autoridad se queden demasiado tiempo, se mal acostumbran. Además yo no estudié para hacer gestión toda la vida. A mi me gusta investigar, dar clases, escribir, tengo muchos proyectos de libros. Ahora que estoy saliendo tengo mucha ilusión, hasta armé una lista y tengo como ocho libros, algunos que quiero comenzar a escribir y otros que tengo que terminar de escribir. Quiero dedicarme a eso.
Recuerdo que el rector me preguntó en un momento: ¿Qué pasaría si no hubiese otro candidato? Y le respondí que si tuviera que quedarme por esa razón sería un fracaso personal. Porque justamente me propuse estar dos períodos y preparar a alguien para que luego pueda reemplazarme normalmente, y que las cosas sigan su curso sin que tenga que haber una situación de dependencia prolongada. Considero que si no hubiese logrado que alguien tome el cargo y yo tuviera que seguir, eso implicaría que no fui un buen decano. Lo normal y lo sano es que después de dos períodos haya sucesión. Hay decanos en otras carreras que han estado seis períodos consecutivos y cuando dejan de serlo se les derrumba el mundo. Es un servicio por cierto tiempo, y los cargos también son cargas. Yo lo disfruté, y me sentí acompañado, pero así es como me quiero ir, con el cariño de la gente. Es una cuestión de principios, hay que renovar las aguas. No es bueno que ningún decano se haga irremplazable o insustituible, se empiezan crear hábitos negativos y malas prácticas.
P:¿Con qué gestiones logradas durante su período se siente satisfecho? ¿Podría mencionarme dos o tres gestiones significativas para usted?
Mariano de la Maza: Hay algunas de las que estoy orgulloso, porque estaban en mi programa y pude cumplirlas. Una de ellos era reabrir el ingreso vía PSU. Antes del 2012 a Filosofía no se podía entrar desde la enseñanza media. Desde el año 95 había una gran crisis y sólo se entraba por bachillerato o después de pasar por otra carrera. La licenciatura duraba tres años, que se agregaban a los dos años anteriores de bachillerato. No se podía ingresar directamente del colegio a la filosofía. Yo siempre estuve en contra de eso, desde el momento de que se implementó. Por eso cuando me postulé dije que como candidato a Decano lo primero que quería hacer era abrir el ingreso vía PSU y lo hice.
Hubo otro tema que surgió en el camino, que es el de la situación de los profesores adjuntos. Ellos me pidieron hablar para hacerme ver que históricamente siempre han estado en una situación apartada, limitada, de inestabilidad laboral y vivían por su contrato una situación menoscabada en relación al resto de los profesores del Instituto. A partir de lo que ellos mismo me informaron, intentamos hablarlo con Casa Central para crear nuevas condiciones para los Profesores adjuntos. Se les dio más espacio y un mayor reconocimiento e inclusión dentro del Instituto. No era algo que había planteado al inicio de mi candidatura, pero fue algo de lo que me fui dando cuenta cuando estaba en el cargo. Esta necesidad también se ha detectado en otras facultades y se está implementado la misma política. No digo que a partir de nosotros, porque esa inquietud ya estaba, pero sí puedo decir que fuimos uno de los primeros en asumirlo.
Por otro lado, estoy tratando de cerrar antes de irme la reforma de los estatutos de la Facultad de Filosofía. Dentro de ello hay varios aspectos, por ejemplo el que concierne a la relación entre Estética y Filosofía. Con los cambios se pretende homogeneizar y volver más simétrica la relación entre Estética y Filosofía dentro de la facultad . Es decir, que haya mayor equivalencia y mayor equilibrio, que ambos funcionen con los mismos criterios, tengan cargos similares, que puedan haber nombramientos compartidos.
También en relación a los estatutos decidimos ampliar el Comité de Búsqueda para candidatos a Decano y revisar las fórmulas de su elección. Tiene que ser más clara la distinción entre quienes quieren ser candidatos y quienes no y se debe procurar que haya una exposición de las posturas. La visibilidad de la candidatura tiene que ser abierta a toda la comunidad académica. En caso contrario, se presta para maniobras debajo de la mesa. Prefiero que haya candidatos más visibles. Todo lo que es implícito, encriptado, disimulado, poco transparente, no me parece bien, causa desazón. Pienso mandar la propuesta de reforma a Casa Central antes de irme.
P: Durante su período tuvo que escoger un Santo Patrono de la Facultad que sea representativo ¿cierto?
Mariano de la Maza: Eso es algo que me dio mucho gusto. También fue algo que se me fue abriendo en el camino. No lo tenía pensado. Cuando me lo propusieron quería que fuera significativo, no solamente por cumplir. Propuse a Edith Stein porque en ella se combinan muchas cosas importantes. Es a la vez fenomenóloga y tomista, eso iba a dejar contentos y representados a los sectores de filosofía contemporánea y también a los de filosofía medieval dentro del Instituto. También Edith Stein es una figura de pluralismo religioso, fue carmelita, pero también fue muy cercana a los benedictinos (su nombre de religiosa es Teresa Benedicta), y además viene del mundo judío. Reivindica el reconocimiento mutuo entre judíos y cristianos, también en una época fue atea. Es una persona que caminó por muchas aguas y tiene una sensibilidad social muy fuerte. Durante la primera guerra mundial fue enfermera, después se dedicó la política un tiempo y defendió los derechos de la mujer (se involucró en momentos decisivos para el voto femenino en Alemania). También está el factor de lucidez y responsabilidad política, por ejemplo cuando denunció a los nazis. Ella le escribió una carta al Papa, advirtiendo que había que denunciar al nazismo como doctrina perversa. En Stein está integrado el compromiso social y político con la universalidad de la fe y una genuina reflexión filosófica.
P:¿Hay algo que le haya quedado pendiente?
Mariano de la Maza: Si, hay temas que no me han resultado, como es el de la mayor convivencia entre los profesores. No se si tendrá que ver con la personalidad del filósofo que le gusta estar mas ensimismado en su oficina leyendo. Excepto en los jóvenes, que veo que no es así, como los del doctorado, que tienen más espíritu de cuerpo conjunto. Hay algo que no me resultó definitivamente, y es que intenté de alguna manera acercar a los profesores celebrándoles el cumpleaños dentro del Instituto con sus colegas y también de los funcionarios. Pero es algo que no interesó, a veces ni llegaba el cumpleañero, y eso que había torta. Era como algo forzado y terminamos dejando de hacerlo. No se podía exigir o pedir a la gente que por favor compartiera. Mientras no haya un cambio de mentalidad más profundo esas cosas salen forzadas. La convivencia a veces es vista muy a mi pesar como algo secundario y superficial, que no tiene que ver con la vida académica. Si no hay interés genuino no resulta, no puede nacer desde arriba el reconocimiento de la comunidad humana. Me interesé mucho porque haya buen ambiente, colaborativo y de calidez humana. En los jóvenes hay más conciencia colaborativa. Pero aún queda en algunos profesores una tendencia al ensimismamiento y al individualismo, que es muy difícil cambiar. Habría que abandonar esa conciencia de que la gente solo se valida porque tiene muchos papers, y que se reconozcan también como parte de una comunidad. La gente lo reconoce en teoría, pero cuando llega el momento de ponerlo en práctica y concretarlo, muchos se sienten por encima de eso. Como si los académicos no tuviesen que hacerlo. Se produce un sentimiento de asimetría fundamentado en una concepción errónea de la jerarquía. ¿Cómo un profesor se puede sentir menoscabado por participar en un asado con los alumnos? ¿O sentir que está perdiendo el tiempo, como si en esa hora pudiera haber escrito dos páginas más de un paper? La vida académica no se reduce a eso. Considero importante incentivar a que se produzca un clima más tolerante, más abierto, inclusivo y a fin de cuentas más sencillo dentro de la comunidad académica. Eso de a poquito se puede ir contagiando. Que haya un estilo más abierto de relación también entre docentes y alumnos. A mí me gusta por ejemplo jugar fútbol con los alumnos y no por eso siento que no me respeten. El respeto pasa por otro lado, no tiene nada que ver con las jerarquías.
Entrevista por Megan Zeinal