Simposio Internacional: Pensamiento crítico, Acontecimiento y Realidad
Nota sobre el Simposio Internacional: Pensamiento Crítico, Acontecimiento y Realidad
Los días 8 y 9 de junio se llevó a cabo, en el Instituto de Filosofía UC, el “Simposio Internacional: Pensamiento Crítico, Acontecimiento y Realidad”, organizado por Yuliana Leal y el Prof. Francisco De Lara. Este espacio permitió que diversos actores del mundo filosófico –desde doctorandos y profesores nacionales hasta invitados extranjeros– pudieran exponer y dialogar sobre sus investigaciones más recientes.
El objeto principal de esta convocatoria consistió en indagar las relaciones entre el pensamiento crítico y la realidad, con sus coyunturas políticas, culturales, sociales, históricas y singulares, etc. Uno de los ejes principales del Simposio tuvo que ver con la apuesta de algunos autores por concebir la filosofía como una actividad que no está desconectada del acontecer del mundo y que, por el contrario, pretende partir de él y responder a los desafíos que este propone. En esa misma línea, varias de las ponencias reflexionaron sobre el poder, la responsabilidad y las particularidades del pensamiento crítico en el mundo de hoy.
Entre los pensadores que los participantes trajeron a colación para discutir sobre estos temas, destacó la aparición de Agamben, Adorno, Arendt, Foucault, Heidegger, Marcuse y Merleau-Ponty. Como señaló el Prof. Francisco De Lara en las palabras iniciales del Simposio, cabe destacar que en la malla y los cursos regulares del Instituto de Filosofía no suele primar el estudio de este grupo de autores. Por este motivo, su presencia inusitada en este contexto es en sí misma un acontecimiento. Además, esta instancia resultó enriquecedora porque el tipo de autores trabajado impele a pensar el mundo de modo crítico, responsable y autónomo, más allá de la especialización académica y técnica que domina el quehacer filosófico actual.
Entrevista a Anabella Di Pego, Cristina Sánchez y Diego Paredes, en el marco del “Simposio Internacional: Pensamiento crítico, Acontecimiento y Realidad”
Jeyver Rodríguez: La pregunta se enmarca en la interrogación por la vigencia del pensamiento político de Hannah Arendt en la actualidad, específicamente bajo tres ejes: el rol de la filosofía, del pensamiento crítico y las posibilidades que estos tienen de responder al problema del mal. En ese sentido, desde la perspectiva de Arendt, ¿cómo puede replantearse el papel de la filosofía como una manera de hacerse cargo del mal en las sociedades contemporáneas? En la misma línea, ¿cuál sería el valor del pensamiento crítico –y quizás del juicio– en un mundo como el de hoy?
Anabella Di Pego: Con respecto a la filosofía, me parece importante destacar que Arendt la abandonó a partir de la década de los treinta. En este caso, es el retiro de la filosofía lo que estuvo vinculado con el abordaje de las problemáticas políticas del momento y constituyó una forma de responder a los desafíos de la actualidad. Este gesto encuentra explicación en su formación, puesto que ella era hereditaria de la tradición filosófica alemana de ese entonces, a la que le era consustancial una cierta “pasividad” en relación a los acontecimientos. Por ejemplo, en aquella tradición académica dominante no se enseñaba a Marx. Es en este sentido que rechazar la pasividad implicaba también rechazar de alguna manera la filosofía.
Sin embargo, más tarde, en los años cincuenta, Arendt despliega una crítica explícita a la tradición filosófica occidental. De alguna manera, ella vuelve a la tradición porque advierte que algunos de los acontecimientos del siglo podían y debían ser comprendidos a la luz del aparato conceptual a la luz de ella y sus implicancias.
Luego es posible identificar una tercera etapa, que podría llamarse de la vida activa, que constituye su reconciliación con el mundo y también con la filosofía. De hecho, en su obra La vida del espíritu hace las paces con la filosofía, aunque por supuesto de un modo paradójico y complejo, sin asimilaciones fáciles. En esta fase de su producción, Arendt vuelve a enfrentarse con los grandes temas de la filosofía –sobre todo pensamiento, voluntad y juicio–, a raíz del caso Eichmann. De hecho, en el prólogo del libro citado confiesa que lo que movió las reflexiones que se encuentran ahí fue precisamente ese caso concreto.
Finalmente, entonces, Arendt se reconecta de un modo crítico y activo con el patrimonio filosófico y denuncia cómo los hábitos metafísicos supuestamente superados vuelven a emerger y rearmarse bajo distintas formas. Cuando ella dice de sí que “no es filósofa”, lo que está haciendo es posicionarse respecto a la metafísica tradicional. Esto último no significa que no dialogue con los grandes autores de la filosofía y acerca de temas clásicamente filosóficos. Por el contrario, Arendt muestra cómo esa discusión puede alumbrar cuestiones que tienen que ver con el desarrollo de los acontecimientos del siglo XX, no solo con el caso Eichmann, sino también con otros temas y en relación con el problema del mal. En definitiva, creo que se pueden rastrear los movimientos y los motivos que hacen que Arendt vuelva a las fuentes filosóficas, aunque siempre con una mirada crítica y autónoma.
Cristina Sánchez: Ante todo, yo subrayaría más el carácter político del pensamiento de Arendt. Creo, y ella también lo hace, que su intento consiste en recuperar el sentido originario de las experiencias políticas. Esto se ve muy claramente en obras como Sobre la revolución, Crisis de la República o Sobre la violencia. Además, esto queda de manifiesto cuando dice que prefiere a los hombres de acción frente a los pensadores. Precisamente, la acción comienza por la creación de espacios públicos de libertad. De este modo, lo que me parece que distingue a Arendt de otros filósofos es precisamente la inquietud profunda por pensar lo político y preservar lo político, entendido como el único espacio que nos hace humanos. Un espacio en el que podemos aparecer ante los demás y ser reconocidos por los demás nos proporcionaría nuestra humanidad. En este sentido, creo que Hannah Arendt es una pensadora o filósofa eminentemente política.
Diego Paredes: Yo remarcaría también la conexión entre pensamiento y acontecimiento que tiene lugar en la obra de Arendt. Muchas veces es posible constatar que ella no parece tener problemas con volver sobre una serie de conceptos que en cierto momento le servía para entender un hecho particular y permitir que ese hecho revalúe algunas maneras de pensar e incluso muestre posibles ambigüedades. A lo que me refiero es a que en ciertos momentos uno podría considerar que existen ciertas contradicciones o inconsistencias en el pensamiento de Arendt; no obstante, esto está conectado con el hecho de que ella está pensando la singularidad. Me parece que este es el gesto que muchas veces le parece anti-filosófico, es decir, no subsumir los acontecimientos bajo conceptos previos y muy generales sobre la realidad.Yo destacaría, entonces, el pensamiento conectado a la experiencia.
Cristina Sánchez: En las exposiciones y diálogo que se ha dado en el Simposio ha surgido también el tema del mal en nuestras sociedades; el mal metafísico y los perpetradores, las víctimas y victimarios del escenario del mal. Hemos planteado, siguiendo a Arendt, cuáles son los mecanismos que hacen posible que un individuo sea un perpetrador y hemos visto que no se trata únicamente de una cuestión interna a la ausencia del pensar, sino también de elementos estructurales propios de nuestras sociedades contemporáneas. Entre ellos es posible destacar el conformismo, el aislamiento, el individualismo y las estructuras burocráticas que inhabilitan nuestra responsabilidad hacia los otros y que hacen que el mal se pueda diseminar de tal modo que la violencia se convierte en un asunto aceptado y consentido por grandes sectores de la población. Es decir, el mal ya no radicaría solo en los perpetradores directos que ejercen la violencia, sino también en los espectadores del mal, que tienen una responsabilidad colectiva frente a esto.
Anabella Di Pego: Me gustaría agregar que, en general, como las reflexiones de Arendt sobre el mal arrancan del caso Eichmann, es posible quedarse en el mero análisis del individuo. Pero, en realidad, el problema de si el concepto de la banalidad del mal es aplicable o no a Eichmann es mucho menos relevante que otros temas que la obra de Arendt nos sugiere. Su aporte estriba en el diagnóstico de condiciones sociales. La banalidad del mal es, sin duda, un problema social que tiene que ver con la emergencia de las sociedades de masas y con el conformismo y aislamiento, como se ha dicho.
Respecto al espacio público, Arendt intenta una redefinición de la vida activa y la vida del espíritu en una relación recíproca. En sus dos grandes obras, se resiste a reproducir la escisión tradicional entre la vida activa y la contemplativa; por el contrario, le interesa mostrar cómo ambas se implican. Creo que es a eso a lo que apunta cuando señala que es más difícil pensar que actuar bajo un régimen tiránico. De esta manera, intenta desactivar la idea del pensamiento como una actividad solitaria, pasiva e independiente de los otros. En definitiva, el pensamiento –y especialmente el juicio– requiere del espacio público para desplegarse, y en su ausencia es prácticamente imposible pensar. Es interesante analizar cómo la propagación del mal tiene que ver con el achicamiento y vaciamiento del espacio público. De esta manera se ve que la actividad del pensamiento y la actividad política pueden confluir, precisamente, en el fortalecimiento del espacio público.
Entrevista por Jeyver Rodriguez.
Anabella Di Pego es Doctora en Filosofía y Magíster en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de la Plata. Actualmente se desempeña como investigadora de CONICET y docente de Filosofía Contemporánea en la carrera de Filosofía de esa universidad. Fue becaria doctoral de Servicio Alemán de Intercambio Académico DAAD. Ha publicado numerosos trabajos en revistas nacionales e internacionales. Entre sus artículos encontramos los siguientes: “La revelación del quién en el mundo contemporáneo. Consideraciones a partir de las concepciones de Hannah Arendt y de Paul Ricoeur”; “Lo social y lo público en la obra de Hannah Arendt. Reconsideraciones sobre una relación problemática”; Una mirada política sobre la crisis de la educación. Reflexiones a partir de la obra de Hannah Arendt. Es autora de los libros La Modernidad en cuestión. Totalitarismo y sociedad de masas en Hannah Arendt (2015) y Política y Filosofía en Hannah Arendt. El camino de la comprensión hacia el juicio (2016)..
Cristina Sánchez Muñoz es Doctora en Derecho, profesora Titular de Filosofía del Derecho (mediante concurso de Habilitación Nacional, 2005) de la Universidad Autónoma de Madrid (2007). Especialista en la obra de Hannah Arendt, sobre la que ha escrito el libro Hannah Arendt. El espacio de la política (2003), así como numerosos trabajos en publicaciones nacionales e internacionales, entre los que cabe destacar su contribución a los volúmenes colectivos Critical Assessments on Hannah Arendt, en la editorial Routledge (2006), y Hananh Arendt. El sentido de la política, compilado por Dora Elvira García (Porrúa, 2007). En el terreno de la investigación internacional, ha sido profesora invitada para impartir postgrados sobre Hannah Arendt en universidades de México, Colombia, Argentina y Chile, donde también ha impartido postgrados sobre los debates contemporáneos en torno a la ciudadanía. En los últimos años ha realizado estancias de investigación en la Universidad Javeriana de Bogotá, y ha sido profesora contratada por la Universidad de Valparaíso (Chile) en el marco de un concurso-contrato Conicyt.
En el campo de la Teoría Feminista contemporánea, ha editado, junto con otras autoras, Las ciudadanas y lo político (1996), Género y ciudadanía. Revisiones desde el ámbito privado (1999) y Feminismos. Debates teóricos contemporáneos (2001) así como otros trabajos dedicados a la ciudadanía de las mujeres. Es miembro del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la UAM, y miembro del Consejo Académico de la Cátedra Unesco “Políticas de Género e igualdad de Derechos entre mujeres y hombres” (UAM-CSIC). Desde el año 2008 dirige el Programa de Máster y Doctorado en Estudios Interdisciplinares de Género de la UAM. En la actualidad es codirectora de la colección Calíope, estudios feministas y de género iberoamericanos, en la editorial hispano-mexicana Plaza y Valdés.
Entre sus líneas actuales de investigación se encuentra el estudio del mal en las sociedades contemporáneas, a partir de los problemas éticos, políticos, jurídicos y filosóficos planteados por el Holocausto, y las formas de rendición de cuentas de los pasados traumáticos violentos.