Semblanza Mirko Škarica por Manuel Correia
Como Facultad de Filosofía UC nos unimos con profundo pesar al fallecimiento del filósofo y destacado académico e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Mirko Škarica Zúñiga.
El Prof. Škarica dejó una huella perdurable en los campos de la lógica, la filosofía analítica y la filosofía del lenguaje, saberes que compartió generosamente con generaciones de estudiantes, incluyendo a quienes hoy integran nuestro propio cuerpo académico. Fue maestro del Prof. Manuel Correia, del Prof. Andrés Covarrubias, de la Prof. Beatriz Contreras, de la Prof. Rosario Gazmuri, el Prof. Francisco Marambio, entre otros, quienes recuerdan con admiración su calidad humana, su carácter amable y acogedor, y la generosidad con que ofrecía su vasto conocimiento.

El Profesor Mirko Škarica Zúñiga ha fallecido el pasado 30 de noviembre a sus 91 años. Es lamentable que no podamos contar con su presencia, siempre jovial y lúcida, pero nos queda el consuelo de que es justo que un profesor tan dedicado a su profesión, tan recto en su comportamiento, haya hecho de esta vida su corona. Pues la vida nos viste en el final de nuestros días: a unos los cubre de gloriosos vestidos a otros no tanto. Y a pocos los corona. Y es así porque, aunque la muerte hace lo suyo, la persona permanece en nuestros recuerdos. A nosotros, que fuimos sus colegas, Mirko nos dejó sus enseñanzas, su pasión por la filosofía, y su sabiduría.
Tuve la suerte de conocerlo por el año 1980. Fue mi profesor de Lógica II, mientras estaba cursando mis primeros ramos de la Licenciatura en Filosofía aquí en la UC. Me enseñó muchos textos tan interesantes que hasta hoy estudio, pero su mayor enseñanza fue su interés y pasión por la filosofía. Más venidos los años, de tiempo en tiempo, coincidíamos en coloquios y congresos, donde comenzaron largas e intensas conversaciones. Nos conocíamos, aunque no éramos cercanos. Era una amistad natural. Su gran motivación fue inspiradora para mí y admiré siempre su comportamiento correcto. Era honesto intelectualmente. Y hay que destacar que su obra es importante, llena de perspicacia, finos análisis, y paciencia crítica. Tal vez pocos saben, pero muchos de sus artículos tuvieron alcance internacional. Recuerdo haber visto en el fichero de la Warburg Library de Londres algunas de sus publicaciones.
Mirko fue un profesor de filosofía. Conocido, admirado y apreciado en todas las universidades chilenas donde se desempeñó profesionalmente. Y esta misma actividad docente lo transformó en un profesor muy versátil. Un comentario de un alumno del doctorado aquí en la UC me sorprendió cuando me dijo que estaba muy impresionado por el profundo saber que el profesor Škarica tenía sobre filosofía política.
Hace un corto tiempo atrás, el 5 de mayo de 2024, tuve el honor de presentar su último libro y ahí dije que en el mundo de la filosofía chilena existe admiración por su obra y trayectoria profesional, por su incansable trabajo, y su resiliencia. Pero el contexto del lanzamiento de un libro académico no es igual al que hoy vivimos, pues ahora nos corresponde decir adiós a una persona querida. Por eso quisiera agregar a lo que dije ese día –y que pronto se podrá leer en la Revista de Filosofía de la Universidad de Chile, vol. 82, 2025–, que el profesor Škarica siempre fue generoso con lo que sabía. Tenía una profunda vocación de maestro. Sus clases eran de una entrega que invitaba al diálogo. Resaltaba su comportamiento humilde. Destacaba su tranquilidad. Jamás lo vi en conflicto o fuera de sus límites por una discusión acalorada. Nunca parecía preocupado. Transmitía un aire de no tener urgencias, pero era dedicado y aplicado. Tenía muchas cualidades envidiables y todos quienes lo conocimos como colega nos parecía un sabio estoico. Dentro de todos estos dones envidiables, había uno en el medio y que articulaba su existencia y tal era su perseverancia. Varias veces terminamos una conversación detenidos en un tema; luego, cuando nos veíamos de nuevo, reabría la discusión desde donde la habíamos terminado.
Ayer festejábamos su nuevo libro entre colegas, familiares y amigos, agradeciendo su labor académica. Hoy le damos su último adiós. Despedir a alguien querido siempre nos entristece, pero cuando se despide a un hombre que ha sido justo, reina la paz y no hay conflicto.
Manuel Correia.