Cuando el teatro entra en la clase de ética: una experiencia de aprendizaje que llevó a estudiantes al Teatro UC
A través de una iniciativa impulsada por la profesora Pamela Chávez, estudiantes de distintas carreras participaron de una experiencia que combinó filosofía, teatro y reflexión ética a partir de la obra Gemelos, de Teatrocinema. La actividad buscó llevar el aprendizaje más allá de la sala de clases y poner en juego la ética narrativa como una herramienta para reflexionar sobre la vida y los vínculos humanos.

¿Qué significa aprender ética? ¿Puede una obra de teatro ayudarnos a pensar cómo deberíamos vivir? Esas fueron algunas de las preguntas que estuvieron en el centro de una experiencia desarrollada por la profesora de la Facultad de Filosofía UC Pamela Chávez, en el marco del curso FIL2001-1 Ética: ¿Cómo deberíamos vivir?
El 26 de agosto, 56 estudiantes, junto a dos ayudantes y la profesora, asistieron al Teatro UC para ver Gemelos, una obra de la compañía chilena Teatrocinema. La salida no fue concebida simplemente como una actividad extracurricular, sino como parte de una propuesta pedagógica que buscaba poner en práctica contenidos trabajados previamente en clases.
Antes de asistir a la función, los estudiantes habían estudiado la ética narrativa, un método de aprendizaje moral que encuentra fundamentos en la filosofía contemporánea y que ha sido desarrollado, entre otros autores, por Hannah Arendt, Paul Ricoeur y Martha Nussbaum. También trabajaron conceptos de ética, desarrollo moral y escritura de ensayo filosófico.
La experiencia teatral permitió llevar esas herramientas a un escenario concreto. Después de la función, cada estudiante —individualmente o en dupla— elaboró un ensayo a partir de la obra y de los contenidos del curso.
Filosofía para mirar de otra manera
Gemelos aborda una historia marcada por la guerra, el abandono y la pobreza, pero también por la amistad, la compañía y los vínculos humanos. Frente a esta obra, los estudiantes fueron invitados a detenerse en preguntas que difícilmente pueden reducirse a una definición o a una fórmula: ¿qué nos hace responsables de otros?, ¿cómo enfrentamos la vulnerabilidad?, ¿qué papel tienen el cuidado y la solidaridad?, ¿cómo reconocemos nuestros propios prejuicios?
De acuerdo con la evaluación realizada por la profesora Chávez, los ensayos mostraron que la experiencia permitió a los estudiantes desarrollar reflexividad, sensibilidad moral e imaginación, al mismo tiempo que aplicar conceptos filosóficos como dignidad, vulnerabilidad, alteridad, desarrollo moral y sentimiento moral compasivo.
La docente destaca que los estudiantes pudieron analizar las acciones de los personajes considerando sus contextos biográficos e históricos, desarrollar empatía frente al sufrimiento y reconocer tanto las dinámicas que conducen al encuentro como aquellas relacionadas con la dominación y la destrucción.
Un aspecto especialmente significativo fue la diversidad de los participantes. Como curso de Formación General de Humanidades impartido por la Facultad de Filosofía, la actividad reunió a estudiantes de carreras tan distintas como Psicología, Ingeniería Civil, Medicina Veterinaria, Medicina, Ingeniería Comercial, Bioquímica, Antropología-Arqueología, Ingeniería en Ciencias de la Computación, Terapia Ocupacional, Agronomía, Ciencia Política, Administración Pública y Nutrición y Dietética, entre otras.
Así, la filosofía salió de sus espacios habituales para encontrarse con estudiantes de distintas disciplinas y con una experiencia artística capaz de abrir nuevas preguntas sobre la condición humana.



Una experiencia formativa más allá de la sala de clases
La iniciativa fue posible gracias al Fondo de Apoyo a la Creación en la Docencia, que permitió financiar las entradas para los estudiantes y facilitó la realización de la actividad en coordinación con Teatro UC.
La experiencia dialoga directamente con uno de los énfasis del Plan Estratégico UC 2026–2030, que busca potenciar una experiencia formativa rigurosa, transformadora y significativa, nutrida por el encuentro con otros. Esta mirada considera también la importancia de experiencias de aprendizaje que trasciendan la sala de clases y de una vida universitaria en la que el encuentro, el diálogo y la participación tengan un papel central.
En este sentido, la propuesta de Pamela Chávez muestra una forma concreta de llevar la formación humanista a nuevos espacios: aprender filosofía no solo leyendo y discutiendo ideas, sino también encontrándose con una obra, dejándose interpelar por ella y transformando esa experiencia en reflexión.
Para la profesora, los resultados de esta experiencia muestran que la metodología narrativa es especialmente fecunda para la formación ética universitaria. Por ello, espera continuar incorporándola en el curso y compartir la experiencia en futuras instancias de docencia universitaria, así como eventualmente desarrollarla en un artículo sobre educación en valores.