Cuando la libertad se vuelve frágil: Beatriz Contreras aborda una pregunta clave de nuestro tiempo
Capaces de actuar y decidir, pero también vulnerables y dependientes de otros. Un nuevo capítulo de la académica de la Facultad de Filosofía UC recurre al pensamiento de Paul Ricœur para explorar una de las tensiones fundamentales de la experiencia humana.

¿Qué significa ser libre cuando nuestras capacidades de actuar, decidir y proyectarnos se enfrentan también a la fragilidad, la incertidumbre y los límites de nuestra propia condición?
Esta pregunta atraviesa el capítulo “Crisis de la libertad: ¿sensata o quebrada? Aporte de la filosofía hermenéutica de Paul Ricœur”, publicado por la profesora Beatriz Contreras Tasso, académica de la Facultad de Filosofía UC, en el volumen colectivo Humanidad en vilo. ¿Animales? ¿Máquinas? ¿Dioses?.
El libro reúne trabajos dedicados a una de las preguntas más antiguas de la filosofía y, al mismo tiempo, una de las más urgentes del presente: ¿qué es el ser humano? Sus editores plantean que nuestra época obliga a formular nuevamente esta interrogante ante el extraordinario poder científico y tecnológico alcanzado por la humanidad y frente a transformaciones que tensionan la manera en que comprendemos nuestra propia existencia.
La libertad como capacidad y fragilidad

El capítulo de Contreras forma parte de la sección “Antropología, fenomenología y hermenéutica” y organiza su reflexión en tres momentos: la pregunta “¿quiénes somos?”, el examen de “los poderes de la libertad y sus desafíos” y, finalmente, la propuesta de “una ética de la solicitud”.
El trabajo de Paul Ricœur resulta especialmente significativo para abordar esta cuestión. Su filosofía permite pensar al ser humano desde una tensión fundamental entre capacidad y vulnerabilidad: somos seres capaces de hablar, actuar, narrarnos, responsabilizarnos y orientar nuestras acciones, pero esas capacidades nunca son absolutas ni están exentas de fragilidad.
Es precisamente en ese espacio donde la profesora Contreras sitúa la pregunta por una libertad que puede verse tensionada o incluso “quebrada”. La cuestión deja entonces de ser únicamente cuánto puede hacer un individuo y conduce hacia un problema propiamente ético: cómo ejercer nuestras capacidades reconociendo, al mismo tiempo, nuestra vulnerabilidad y nuestra relación constitutiva con los demás.
De allí que el recorrido desemboque en la solicitud, una noción central en la ética de Ricœur y en su manera de vincular la estima de sí con el reconocimiento del otro. Desde esta perspectiva, la libertad no puede comprenderse simplemente como la autonomía de un individuo aislado, sino que se despliega en relación con otros y dentro de un mundo compartido.
La contribución de Contreras dialoga, de este modo, con la orientación general del volumen. En su presentación, los editores recuperan precisamente a Ricœur para destacar la urgencia de la antropología filosófica cuando las grandes preguntas del pensamiento convergen sobre el ser humano y sobre la posibilidad de que este pueda “perderse o ganarse” en ámbitos como el trabajo, el ocio, la política o la cultura.
Una humanidad nuevamente “en vilo”
Humanidad en vilo. ¿Animales? ¿Máquinas? ¿Dioses? propone volver sobre la pregunta por lo humano desde distintas tradiciones y problemas contemporáneos. El volumen se articula en seis grandes secciones que recorren la fenomenología y la hermenéutica, la literatura y las artes, la historia de la antropología filosófica, la ética animal, la inteligencia artificial y, finalmente, la religión y la trascendencia.
Animales, máquinas y dioses aparecen así como tres referencias frente a las cuales el ser humano vuelve a interrogarse por sí mismo: por aquello que comparte con otras formas de vida, por aquello que podría reproducir o transformar tecnológicamente y por su apertura a aquello que lo trasciende.
La pregunta adquiere particular actualidad ante fenómenos como el desarrollo de la inteligencia artificial y las discusiones en torno al transhumanismo, pero también frente a cuestiones persistentes como la animalidad, el cuerpo, la vulnerabilidad, el cuidado, la identidad y la dimensión espiritual de la existencia. Para los editores, lejos de constituir una tarea concluida, la antropología filosófica sigue siendo un saber en construcción que necesita de una pluralidad de perspectivas para afrontar los desafíos del presente.
La obra fue editada por Tomás Domingo Moratalla, Noé Expósito Ropero y Melissa Hernández Iglesias y reúne trabajos surgidos del XIV Congreso Internacional de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF), realizado en el Centro Asociado de la UNED de Madrid. Fue publicada por Dykinson, editorial académica española con una extensa trayectoria en el ámbito de las Humanidades y las Ciencias Sociales. El volumen fue sometido a evaluación por el Consejo Editorial de la casa editora.