Sofia Lombardi es reconocida con la nacionalidad chilena por gracia
En enero de 2026, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, en primer trámite constitucional, otorgarle la nacionalidad chilena por gracia a la académica de nombramiento compartido entre las Facultades de Filosofía y Teología UC. Este representa uno de los máximos reconocimientos que concede el Estado de Chile.
La filosofía griega nace inseparable de la vida de la polis. La Acrópolis, centro religioso, cívico e identitario de Atenas, encarna el espacio en el que se gestan las grandes preguntas que luego la filosofía hará explícitas. Fue precisamente en ese lugar cargado de sentido —tanto personal como filosófico— en el que Sofia Lombardi, académica de nombramiento compartido entre las Facultades de Filosofía y Teología UC, recibió un mensaje del abogado Gabriel Domínguez: la Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados había aprobado, en primer trámite constitucional, otorgarle la nacionalidad chilena por gracia. El reconocimiento destaca una trayectoria excepcional que conjuga excelencia académica y alto rendimiento deportivo.
La nacionalidad chilena por gracia constituye el máximo honor que el Estado puede conferir a una persona extranjera. Se reserva para quienes han contribuido de manera significativa al bien público, la cultura, la ciencia o el deporte nacional, y se tramita mediante un proyecto de ley discutido en el Congreso.
El proceso se inició en abril de 2024, cuando la profesora Lombardi y su abogado presentaron la solicitud formal. En octubre de 2025, el proyecto fue revisado por la Comisión de Gobierno Interior, instancia en la que resultó clave el respaldo del decano de la Facultad de Filosofía UC, Olof Page. Finalmente, en enero de 2026, la Cámara aprobó la concesión de la nacionalidad por gracia en su primer trámite constitucional, con 115 votos a favor, uno en contra y trece abstenciones. El proyecto continúa ahora su tramitación en el Senado, donde deberá ser aprobado para convertirse en ley.
Lenguas clásicas: una herencia formativa
Uno de los aspectos considerados para otorgarle este reconocimiento a la profesora Lombardi fue su contribución al desarrollo de las humanidades a través de su labor docente y de investigación. La profesora Lombardi domina seis idiomas, entre ellos el griego y el latín clásicos, y ha dedicado su investigación al pensamiento estoico desde la realización de su doctorado en la Facultad de Filosofía UC.
La profesora Lombardi inició sus estudios en el liceo clásico de su ciudad natal, Novara, a los catorce años. “Fueron cinco años exigentes y desafiantes, pero allí se asentaron las bases de mi formación gramatical tanto en latín como en griego”, recuerda. Posteriormente, cursó la licenciatura y el magíster en Filología Clásica en la Università Statale de Milán. Según relata, su interés por el mundo clásico estuvo siempre presente en su entorno familiar, de modo que el contacto con estas tradiciones fue temprano y natural: “Mi padre estudió latín y griego en Roma —ciudad a la que viajaba con frecuencia desde pequeña— y mis primeros recuerdos están ligados a paseos por el Foro Romano, el Mercado de Trajano y el Palatino”.

“En casa siempre circularon libros en lenguas clásicas. La primera experiencia concreta con el griego y el latín fue precisamente en el colegio, y no fue sencilla: a los dieciséis años, cuando normalmente se piensa en salir con amigos, había que traducir a Cicerón o a Lisias y prepararse para las interrogazioni casi cada semana. Sin embargo, esa formación rigurosa fue fundamental para luego continuar y profundizar el conocimiento del mundo antiguo en la universidad”, señala.
Si bien la profesora Lombardi maneja idiomas modernos como el francés, el inglés y el español —altamente valorados en la actualidad—, reconoce en las lenguas clásicas otro tipo de riqueza intelectual. “Del griego me atrae especialmente su estructura, su precisión conceptual y su capacidad para construir razonamientos complejos con gran claridad. Es una lengua que educa el pensamiento lógico y la atención al detalle. Del latín, en cambio, me fascinan su riqueza expresiva y su flexibilidad; la poesía en latín es extraordinaria. En general, ambas son lenguas extremadamente sensibles a los matices y capaces de captar con enorme finura las emociones, las ideas y los movimientos del alma humana. Cada una, a su modo, ofrece herramientas intelectuales insustituibles”, enfatiza.
En 2023, al incorporarse a la Planta Especial de la Facultad de Filosofía UC, la profesora Lombardi dictó el curso de Formación General “Filosofía: ¿para qué?” a estudiantes de diversas carreras de la Universidad. Posteriormente asumió el desafío de impartir los cursos de griego a estudiantes de la Licenciatura en Filosofía. Sobre esta experiencia comenta: “Ha sido muy enriquecedora, tanto a nivel académico como humano. Enseñar griego a quienes se acercan por primera vez a la lengua implica acompañarlos en un proceso que es, al mismo tiempo, intelectual y formativo. Además, la enseñanza del griego es siempre un espacio de aprendizaje continuo: los estudiantes escuchan, pero también enseñan, y el diálogo con ellos permite descubrir nuevas perspectivas sobre la lengua y los textos”.

En 2025, la profesora Lombardi ingresó a la Planta Ordinaria de la Pontificia Universidad Católica de Chile mediante un nombramiento conjunto con la Facultad de Teología UC, tras resultar seleccionada en un concurso internacional de alta exigencia. Este hito no solo reconoce su trayectoria académica, sino que permitirá ampliar significativamente el alcance e impacto de su investigación. A ello se suma la obtención del proyecto Fondecyt de Iniciación titulado “Pre-pasiones y progreso moral: el legado del pensamiento ético de Posidonio en el estoicismo romano de Séneca y Epicteto”.
La fascinación por el mundo clásico, heredada de su padre, ha influido de manera decisiva en su vida profesional y personal. El estudio del griego y del latín se encuentra estrechamente vinculado a sus intereses en la antigüedad clásica, reuniendo aspectos filosóficos, culturales e incluso estéticos en un sentido amplio. En el ámbito académico, estas lenguas constituyen la base de su investigación, centrada en el estoicismo y la reflexión sobre las pasiones. Hoy, esa dedicación sostenida es reconocida por un país geográficamente distante de la cuna de estas tradiciones, pero desde su raíz inspirado por ellas. “Considero que la enseñanza de las lenguas clásicas sigue siendo profundamente relevante en la actualidad. No se trata solo de aprender idiomas antiguos, sino de acceder a una tradición cultural que ha configurado categorías fundamentales de nuestro pensamiento contemporáneo”, concluye.
Aporte al deporte nacional
Otro de los aspectos considerados por la Cámara de Diputadas y Diputados para otorgar la nacionalidad chilena por gracia a la profesora Lombardi fue su aporte al deporte nacional. Actualmente, integra el Club Olímpico de Esgrima y entrena tanto en la sala de la Federación Chilena de Esgrima (FECHÉ) como en el Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO). “Mi rol dentro del equipo combina la experiencia acumulada a lo largo de los años con una actitud de colaboración: entrenar en equipo implica apoyarse mutuamente, compartir estrategias y crecer juntos, tanto a nivel deportivo como humano”, señala.

Si bien su acercamiento a la esgrima fue circunstancial, su vínculo con este deporte se consolidó de manera inmediata. La profesora Lombardi practica esgrima desde los nueve años, cuando, tras un cambio de ciudad, debió buscar una alternativa a la gimnasia rítmica. La esgrima se articula de manera fundamental con otros ámbitos de su vida. Se trata de una disciplina que exige concentración, disciplina, control emocional y toma rápida de decisiones, cualidades igualmente centrales en la vida profesional y personal. “El deporte ha sido siempre para mí un espacio de equilibrio personal, una forma de canalizar la energía y de mantener una relación saludable entre cuerpo y mente”, concluye.
